Nos llenamos de excusas para dejar de asumir responsabilidades

¿Quién no ha utilizado nunca una excusa para esquivar alguna responsabilidad? A lo largo de un día utilizamos las excusas más de lo que pensamos, no nos damos cuenta, las usamos inconscientemente pero realmente al hacer uso de ellas, nos estamos engañando a nosotros mismos ya que desaprovechamos nuestro potencial por el miedo al FRACASO.

 

Utilizamos demasiado las excusas para eludir obligaciones

Desde muy pequeños, cuando algo no nos gusta, lo primero que hacemos es buscar una excusa. Parece que las excusas son nuestro as bajo la manga. Seguro que tú más de una vez has dicho que tienes trabajo que hacer para evitar ir a un plan que han hecho tus amigos y que no te llama mucho la atención.

Como he dicho anteriormente, las utilizamos para dejar de asumir algún tipo de responsabilidad, ya sea de temas laborales, cotidianos o entre amigos. Son pretextos para aludir obligaciones, para disculpar omisiones y lo peor de todo, para callar conciencias y matar propósitos. Uno no se da cuenta que cada vez que ponemos una excusa, estamos alterando el diseño del plan y el propósito por el cual hemos sido creados.

¿Qué esconden las excusas?, ¿qué hay detrás de una excusa? Detrás de ellas lo que se esconde es la incapacidad de reconocer que no nos sentimos capaces, que no creemos en nosotros mismos, que tenemos miedo a repetir historias pasadas de fracasos. ¿No crees que es momento de contar la verdad? Sana el corazón y comienza a pelear por tus objetivos. Sal de la cárcel de cristal que te has construido con tus propias excusas y asume las responsabilidades.

Querido amigo, cada uno somos responsables de nuestra vida y nadie más. Tenemos que darnos cuenta que detrás de una excusa lo que nos encontramos es una falta de compromiso. De una vez por todas, vamos a sacudirnos de la autocompansión y secarnos las lágrimas del FRACASO y la DESESPERACIÓN para avanzar hacia nuestro futuro que siempre hemos soñado.

Siempre tenéis que recordar esto: no me comprometo porque puedo sino que puedo porque me comprometo. Nuestras excusas son las asesinas de nuestro presente y de lo que podría haber pasado en nuestro futuro. Cuando las utilizamos, vivimos en un mundo que nunca llegará a ser real. El hecho de enfrentar la incomodidad que el cambio implica es difícil para nuestro cerebro y por eso las usamos.

También, tenéis que recordar que existen las personas que ganan y las que tienen una excusa para perder. Es decir, están los optimistas que tienen un proyecto en mente y está el típico pesimista que siempre pone una excusa. Y cuando la oportunidad llama a tu puerta, ya es demasiado tarde para prepararse y pierdes la oportunidad. ¡nuestra victoria es rendir nuestra voluntad a la voluntad del propósito que nos llamó! ¡No tires la toalla nunca, lucha por lo que realmente quieres y guarda las excusas en el cajón!

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